¿Como sobrevivir al “síndrome navideño”?

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Se acercan las fiestas y nuestro cuerpo comienza a somatizar. “Cuando los reencuentros familiares hacen aflorar los resentimientos y los celos, el cuerpo es el primero en advertirnos de ello”, señala el osteópata francés Roger Fiammetti, especialista en el llamado abordaje somático-emocional.

 Dolores de estómago, tortícolis, cistitis… El cuerpo siente rápidamente el peso de la historia familiar. Escucharlo y decodificarlo ayuda a encarar las fiestas y las reuniones familiares con más serenidad y alegría.

¿Dijo somático-emocional?

“El abordaje somático-emocional permite utilizar el cuerpo como interfase del subconsciente”, explica Fiammetti. Nos guste o no, las fiestas nos devuelven al nido, a la familia y a los conflictos vinculados a ella. Por mucho que nos esforcemos en ocultarlos, nuestro cuerpo siempre “habla”.

Recordemos que toda nuestra vida –las emociones, los deseos, los miedos etc.– está inscrita en nosotros. El abordaje somático-emocional permite reanudar el diálogo con uno mismo, detectar conflictos, decodificarlos y liberarlos. Al soltar los nudos corporales actuamos sobre la esfera emocional.

Las dificultadas de regresar al seno familiar

Hay personas para las cuales la familia es una carga y la perspectiva de reunirse con ella en la cena de Navidad les suscita muchas molestias, sobre todo en el estómago. “Es habitual que los dolores derivados de un conflicto familiar se somaticen en esta zona”, explica el experto. El reencuentro suele causar especial aprensión cuando se ha tomado distancia de los padres, hermanos, etc. ¿Qué hacer entonces? Ya no tienes 12 años. Intenta reafirmarte mostrándole a los demás quién eres realmente.

Decisiones peliagudas

¿Cómo reunir a todo el mundo sin herir a nadie? La pregunta se plantea cada año y con ella las dificultades ligadas al tener que decidir. Si sientes rigidez en el cuello es posible que la situación te suponga un auténtico dolor de cabeza. Y es que el cuerpo exterioriza enseguida lo que se trama en el interior. “En la cartografía corporal, los problemas que se desprenden del deber decidir se sitúan en las vértebras cervicales”, precisa Fiammetti. ¿Qué hacer entonces? Toma consciencia de que querer contentar a todo el mundo es casi imposible. Mejor, intenta respetar tu decisión interna.

La Navidad es una época triste para algunas personas
La Navidad es una época triste para algunas personas

Los regalos y la autoestima

Es una realidad: el placer de ofrecer y de recibir no siempre está presente. A través de los regalos, algunos pretenden “arreglar las cuentas”, inconscientemente, claro. Bajo el árbol de Navidad, el gran juego de la comparación se pondrá en marcha –incluso aunque creamos evitarlo–, provocando pensamientos nocivos del estilo “menudo regalito se ha llevado mi hermano”.

Podemos poner buena cara pero el cuerpo es susceptible de sacar a la luz nuestras verdaderas emociones. “Las cistitis, por ejemplo, están relacionadas con los problemas de territorio”, explica Fiammetti, que ha comprobado que existe un recrudecimiento de este problema durante las fiestas. ¿Qué hacer entonces? En lugar de convencerte de lo poco que vales, intenta ocupar el primer lugar junto a tu pareja o un amigo mediante un regalo gratificante.

Rabia contenida

¿Tienes dificultades para respirar justo antes de las Navidades? Es normal.

Según Fiammetti, hacer las paces no es sencillo. En nuestro interior, la batalla es ardua y poner buena cara cuando la rabia nos carcome es difícil.

¡Y esto se transforma en problemas respiratorios! ¿Qué hacer entonces? Apúntate a un cursillo de artes marciales para sacar la agresividad. Y busca la manera de hablar de lo que te sucede en otro momento.

¿Se puede prevenir el síndrome navideño?

Reconocer ya es un paso hacia la liberación. Si te sientes angustiada, la mejor manera de afrontar las dificultades es cuidando de ti misma. Es importante aprender a reapropiarse del propio cuerpo. Una sesión de osteopatía o un masaje relajante pueden ser muy útiles. “Los ejercicios de respiración del yoga también ayudan a manejar mejor las emociones negativas”, preconiza el experto. En cada inspiración, envía el aire a la tripa y después al perineo. Poco a poco, sentirás que el centro de gravedad desciende hasta el “hara”, zona situada bajo el ombligo. Una decena de respiraciones son suficientes para lograr que las emociones se asienten y, en consecuencia, relativizar la situación.

Estos consejos y ejercicios de relajación pueden ayudarte a estar menos tensa durante esta época de obligaciones familiares. No obstante, puede suceder que padezcas una condición que requiera de un tratamiento específico, esté o no la enfermedad relaciona con el estrés navideño. Si este fuera el caso no dudes en consultar con tu médico. Él te dirá si puedes continuar con la relajación y la osteopatía..

Pero… a pesar de todo… Les deseamos unas muy felices fiestas!!!

El equipo de Psicología y Meditación